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martes, 5 de enero de 2010

La Salamanca



El origen de esta leyenda se remonta a los estudiantes de la Universidad de Salamanca en donde se dice los estudiantes se juntaban en cuevas para estudiar, aunque otros señalan que para hacer brujería. Así pasó al Nuevo Mundo y tuvo su propia y folklórica mutación. ¿Será tal vez que los estudiantes se juntaban para profundizar conocimientos, y como salían tan sabihondos de la cueva, los envidiosos le endosaban los pactos demoníacos?
En Argentina es una fiesta organizada en honor al macho cabrío en algún socavón alejado del poblado. En ella se sirven exquisitos manjares y bebidas y se baila y canta hasta la primera luz del amanecer.



En la Salamanca se encuentran brujas, almas condenadas, y demonios de los infiernos. Juan Draghi Lucero nos cuenta varios casos en su imperdible Las mil y una noches argentinas (lectura obligada para el que quiera contar cuentos bien criollos).



Se dice que a la Salamanca pueden ingresar todos aquellos que deseen hacer un pacto con el Diablo o adorarlo. Al ingresar a la cueva se debe besar los cuartos traseros de un carnero y luego entregarse a la orgía.



En las noches suele oírse el estruendo de la música y carcajadas de los condenados. Si alguien pasa cerca de la Salamanca y no desea ser tentado a ingresar, debe llevar un Rosario en la mano o bien ser un hombre de mucha Fe. La gente que participa de la Salamanca puede estar varios días sin dormir y no se les nota el cansancio, además son "agraciados" con algunas virtudes como la ejecución de instrumentos, la capacidad de canto, la oratoria, etc. signos estos característicos de haber firmado un contrato con el Diablo.



“Un obrero de la zona de Las Bolsas ( Tafí del Valle), solía andar de juerga hasta avanzadas horas de la madrugada, y al día siguiente iba al trabajo como si hubiera dormido varias horas; con el tiempo empezó a hacer plata y ya todos los compañeros se pusieron nerviosos, porque tenía éxito con las mujeres, y siempre salía de noche... hasta una vez nos contó que él le había besado las ancas al carnero en una zanja de La Quebradita (Tafí del Valle)... un día no volvió a la obra y apareció con casa nueva, había dejado el trabajo pero seguía con mucha plata... casi no envejecía, pero algo raro pasó porque lo encontraron colgado del horcón de su casa”, relato de un viejo operador de vialidad de la zona del Infiernillo, Tafí del Valle, que pidió reserva para su nombre.

Alba Omil en su trabajo Lo demoníaco en los mitos del Noroeste Argentino (un libro sumamente entretenido) relata los pasos que se siguen para hacerse salamanquero:



- Iniciación: muchas veces relacionado con temas “cochinos”. Es el primer contacto con el entorno salamanquero.

- Primer grado: renegar de la fe y desnudarse

- Segundo grado: besar la boca de un sapo

- Tercer grado: la presencia de la víbora, para algunos negra, para otros peluda, pero siempre libidinosa.

- Cuarto grado: la parte quizá que más susto produce, el encuentro con el carnero, o macho cabrío, al que hay que darle un beso en las ancas (beso infame).

- Quinto grado: el tropel de los muertos, donde se aparecen los difuntos seres queridos.

- Sexto grado: la muerte de un ser querido. De este modo se hace manifiesta la pertenencia al demonio.

- Séptimo grado: el banquete. A modo de festejo se arma una gran comilona regada con mucho alcohol.

Siempre, al menos en los relatos vallistos, existió una íntima relación entre salamancas y “ranchos del ahorcado”, en ese entorno se escucharon relatos de grandes domadores, taberos, guitarreros o violinistos (se usa éste término en vez de violinistas) que terminaron sus días colgados con un lazo en el rancho o en un árbol cercano y el papel firmado con la entrega de su alma. En el segundo sombra existe un cuento titulado “Miseria” que pinta la situación en forma jocosa.

Elena Bossi, en su Seres mágicos que habitan en la Argentina, hace un mapa del país con las diversas salamancas que se suponen hay en las provincias.

Cancionero relacionado con la Salamanca:

LA SALAMANCA - Zamba

De: Arturo Dávalos



Con la diabla en las ancas Mandinga llegó,

azufrando la noche lunar.

Desmontó del caballo y el baile empezó,

con la cola marcando el compás.



Un rococo de la isla cantaba su amor

a una sapa vestida de azul.

Carboncillo bailaba, luciendo una flor,

que a los ciegos devuelve la luz.



Socavón, donde el alba muere al salir:

Salamanca del cerro natal.

En las noches de luna se suele sentir

a Mandinga y a los diablos cantar.



Jineteando, una escoba cruzaba el añil

de los cielos la bruja mayor;

la lechuza en el hombro y el gran tenedor

disparándole a la Cruz del Sur.



Un quirquincho barbudo tocaba el violín

y un zorrino, con voz de tenor,

desgarraba el silencio con un yaraví,

que Mandinga a cantar le enseñó. MANDINGA ABRIME LA PUERTA - Chacarera

De: Sánchez



De pobre y casi desnudo

y sin tener qué comer

llegué hasta la Salamanca

pa’ verme con Lucifer.



Mandinga abrime la puerta

le dije cuando llegué

no le tengo miedo a nada

cansado de padecer.



Entra nomás gaucho pobre

que nada te ha de pesar

viniendo a mi Salamanca

ya nada te ha de faltar.



El alba se viene encima

el lucero ya se va

pásenme la tinta china

que un contrato hay que firmar.



Mandinga abrime la puerta

quiero ser guitarreador

dame suerte para el juego

mucha dicha en el amor.



Si querés que abra la puerta

chacarera has de tocar

y en menos que cante un gallo

ya la principié a puntear.



Lindo va dijo el Zupay

no te vas a equivocar

con la cola y mis espuelas

yo te marcaré el compás.

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