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martes, 5 de enero de 2010

el carau


Antes de referirme a la leyenda propiamente dicha, quiero describir al carau, el ave mitológico de la provincia de Corrientes, la que dio origen a la mas hermosa de las leyendas del norte Argentino y que posteriormente fuera llevado en un tema musical, a la primitiva expresión, a la autentica música correntina: La Polka.
El carau es un ave que tiene al pico más largo que la cabeza, comprimida literalmente, fuerte: las alas llegan a la mitad de su cola, que es de mediana extensión, cuerpo elegante de gran tamaño y que habitan en los bañados y arroyos del litoral. Se alimenta de insectos, larvas, renacuajos, caracoles y hacen su nido en los juncales bordean los esteros, poniendo hasta siete huevos de campo blanco amarillento manchados de castaño o lila. Andan en cásales, son sedentarios en donde encuentran alimentos. Si no se lo persigue son mansos y emiten un grito fuerte y sordo, de ahí el nombre: Carau.

La versión de la siguiente leyenda, me la relato Don Antonio Quiñones, fallecido en la capital federal, a los 105 años, pero que vivió la mayor parte de su vida en la provincia de Corriente y en Villa Guillermina.

Profundo conocer de las costumbres del paisano correntino por haber vivido con ellos. Don Antonio Quiñones era un libro abierto en cuanto a relatos y sucedidos del noreste. Conocía como pocos las tradiciones y el origen de la música del litoral, la correntina principalmente, la que invadió posteriormente a todo el norte Argentino. De el eh escuchado muchas cosas interesantes para el folklore regional.

En los innumerables esteros, lagunas y bañados de la provincia guaraní, donde pululan las variadas especies de su fauna pintoresca y riquísima, dominando el conjuntó y la indigencia algarabía, cuando comienzan los entristecimiento del día, con los vahos de los bañados y la sombra de los montes circundantes, pasea la negra vestimenta, aves mitológica de esas regiones, lanzando sus pausados, monótonos y melancólicos graznidos el “carau…carau…carau…” es como un lamento incomprendido de la prehistórica existencia de esos climas. Es el carau legendario, el eterno huérfano, antes hijo prodigo, que un día, por los placeres del baile olvido a su madre enferma, y la perdió para siempre siendo convertido por TUPÄ, en un ave, que vaga, siempre de luto, lamentando su muerte y repitiendo en un grito carau…carau…carau…

Cuentase -desde entonces- que carau era un buen hijo, muy casero, pero que cierta vez cuado su madre enferma salio en busca de remedios y dio con una casa donde había un baile; allí se entusiasmo olvidándose del motivo de su salida y cuando vinieron a avisarle que su madre había muerto siguió bailando y bailando nomás, luego de comentar. “Para llorar siempre ahí tiempo”. Cuado se canso de danzar, volvió a su rancho, enterró el cuerpo de su madre y salio a llorarla, por los esteros de la campiña correntina; de ahí su canto lastimero, carau…carau…carau…
Desde remoto tiempos se narra y se canta esta leyenda. En un principio fue un compuesto, típica expresión del litoral, y mas tarde, allá por 1852- aproximadamente- fue convertida en una polka, muy bailada por los campiriños correntinos. La leyenda, en populares cuartetos de anónimo autor, la hemos reconstruidos recurriendo a la memoria y con ayuda de Don Antonio Quiñones, quien el hoyo el siglo pasado narrar a los viejos paisanos correntinos